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TMNT: Experiencias enriquecedoras con quelonios, radiación y filosofía oriental...

20070403035004-tmnt.jpg"Aquella bolsa descomunal se desparramaba entre mis temblorosas manos. 450 gramos de coloridas y multiformes golosinas trataban de desbordar el plástico que las separaba de mi infante -y blindado- estomago, mientras atravesaba con pasitos tímidos los pasillos enmoquetados de lo que en un tiempo fue un hotel de lujo, reconvertido por entonces en cine. Clavadito al de "El resplandor", oiga."

By metalchuan


Había pasado tiempo escandaloso hasta que por fin convencí a mi paciente madre para que me acompañase a verla. 5 personas en la mastodóntica sala de proyección eran la prueba palpable de que su éxito justificaba su permanencia meses después de su estreno. En 1987 las películas a estrenar pasaban un filtro de calidad riguroso para argumentar su proyección -no como ahora que proyectan un 90% de mierda, un 8% de plagios entretenidos y un 2% de buen cine-.

Una pareja entretenida a lo suyo, un borracho que intentó un fallido acercamiento a nuestras butacas, una madre resignada a tragarse lo que su amantísimo hijo insistiese en ver y yo, un crío –súper majo- con los ojos vidriosos de emoción y un corazón a punto de salírsele del pecho, conformaban, en aquella particular ocasión, la fauna que se puso a contemplar durante escasa hora y media las evoluciones de unos extraños seres verdosos devoradores de pizza y repartidores de guantazos a partes iguales...

La "Fiebre verde", ¿es grave doctor?...

Días más tarde del shock que me supuso la experiencia, surgió en mí un impulso animal irrefrenable por adquirir cualquier material relacionado: paquetes de patatas con pegatinas, muñecos de goma -que no tardarían en perder pedazos devorados en parte por mi diminuta dentadura- o trozos de piedra verde que me recordaran vagamente a una cocha de tortuga; cualquier cosa serviría para saciar momentáneamente la fiebre ninja... o esa era mi intención, al menos.

El súmmun del coleccionismo más sibarita e inalcanzable (para un mico al que le daban de paga algo a denunciar) era unos extraños comics, que se presumían la antesala de donde surgió toda la parafernalia de la película...

Aquellos tomos encuadernados en pastas duras mostraban una imagen distorsionada de lo que yo había visto en cine, mientras peleaba por mantener mi cabeza lúcida ante la sobredosis de azúcar .

Las tortugas ninja (que de eso hablábamos todo el tiempo, los necios ya podéis dejar de leer) en vez de hacer chistes, soltaban tacos, en lugar de golpear cándidamente, dejando a la peña inconsciente, aniquilaban enemigos de la forma más cafre posible, y en vez de tener caritas angelicales y amistosas, eran un amasijo de dientes apretados, ojos blanquecinos y venas y músculos dilatados, que daban auténtico pavor...

En realidad, la historia de las tortugas ninja iba a ir por otros derroteros. Como bien indicaban aquellas imágenes en blanco y negro, la historia iba destinada exclusivamente al público adulto más “underground “, pero cuando finalmente se olfateó su capacidad real de éxito, se modificó el destinatario, en este caso hacia los crios y por lo tanto, su intención, forma y contenido se dulcificó, para disgusto de los fans más acérrimos...

Y les salió bien, la jugada... anda que no...

Aquello fue una macro revolución. Todo –todo- fue infestado por aquellos 4 hermanos mutantes -rata y archíenemigo incluidos-. Todo tenia su imagen, todos teníamos a nuestra tortuga favorita, todos queríamos –jugar- a pegarnos de tortas y juro que hubiese estrangulado con mis propias manitas al carbonazo yanqui que salía en la “tele indiscreta” mostrando la mayor colección de artículos galápago-ninja conocida...

Tiempo después, video juegos tremendos, series de animación -con menos violencia si cabe-, segunda parte inferior en calidad pero ampliamente satisfactoria, más video juegos, carnavales “de-verde-todo-el-mundo”, nueva temporada de la serie, tercera parte en película de imagen real, de la saga....

Y fin...

Le costó tiempo, pero la fama de las tortugas se esfumó junto a otros estandartes de la visión estética y moralidad aceptada como correcta, de la generación de los 80-90

Solo un par de vagos recuerdos en forma de juegos con “cel shading” de por medio en consolas de nueva generación, inspirados en una nueva versión actualizada de la serie -con reducida repercusión-, nos hacían evocar los buenos tiempos, sin demasiado éxito...

Las tortugas habían peleado hasta su propia extenuación. La generación del “guarreton” no parecía un buen lugar para repetir los éxitos pasados...


¿O podrían incluso con eso?


Se escucharon rumores de todo tipo. Desde que se iba a lanzar un nuevo título de la saga, reconociendo la parte oscura y violenta de las tortugas, -como así pretendieron inicialmente sus responsables- dirigida por John Woo, hasta que iba a ser una película que mezclaría imagen real con imágenes por ordenador...

Finalmente los teaser que iban apareciendo revelaban que el formato elegido iba a ser el más de moda, el más saturado y el más “tocapelotas”, todo por ordenador... y eso no me hizo la menor gracia...

A ver, si aun hoy en día echamos un ojo a las anteriores películas, lo realmente alucinante es que dentro de aquellos tremendos disfraces de goma, que tenían que pesar una puñetera barbaridad –seguro- unos tíos se dedicaban a soltar guantazos en giro, circulares a la jeta, rodaban por el suelo y manejaban armas ninja en divertidas coreografías de forma súper creíble y con una agilidad pasmosa, a la par que los gestos de sus rostros y sus diferentes expresiones daban la absoluta impresión de estar vivos en pantalla, ¡y de esto hace 20 años señores!.

¿Como no ver deplorable ahora que pudiendo pulir fallos en aquel formato tan impresionante visualmente se opte por dejarlo todo en manos de píxeles que traten de emular las mismas sensaciones?. Estaba claro por tanto, que el rumor de que la historia acabase siendo seria, oscura y violenta, se desinflaba bochornosamente, ya que el máximo referente en desarrollo “adulto” que ha salido en cine, movido en su totalidad por una computadora han sido “los increíbles”, y pese a que su esfuerzo ha sido algo encomiable, tampoco es que haya sido tan abrumador como para crear estilo en compañías con menos capacidad de arriesgar en experimentos que puedan acabar en traspiés monetarios...

Que la puesta en escena la fuese ha hacer una empresa asiática tampoco me reportaba demasiadas esperanzas, ya que aún guardo un recuerdo atroz de un capítulo de anime de las tortugas ninja que vi hace tiempo absolutamente horrendo, y que el director fuese un tipo llamado Kevin Munroe, al que no conoce ni su madre, terminaba con toda capacidad de esperanza a corto plazo...

¿En que ha quedado todo al final?

Pues en una película de animación muy digna, nenas...

Sorpresa. Nos encontramos con un tipo respetuoso para con la gente que gasta su tiempo en acudir a las salas de cine y con un argumento simplón, pero que esconde entre líneas una serie de diálogos menos orientados al bailoteo y los chistes fáciles con palabras como “Perestroika”, de los filmes con imagen real. La parte técnica esta muy cuidada, algún combate se salva de la quema del ridículo más absoluto teniendo en cuenta que hablamos de público infantil, y resulta un experimento entretenido que no te deja cara de gilipollas al terminar de verlo...

Evidentemente tiene fallos. Una vez mas la infancia – no juventud- manda: sangre inexistente, peleas ínfimamente explicitas, armas que solo sirven para aparentar, y momentos de ridículo enfocados a la risa fácil. Por otro lado, el ordenador y sus movimientos antinaturales no son buena pareja de los golpes creíbles y no se nos abrirán los ojos como ensaladeras en ningún momento...

Pero consigue atrapar la atención, hacerse entretenida hasta que concluye y lo más importante, hacernos sonreír al ver de nuevo en acción a aquellos personajes paladines del espíritu fanático número uno durante una buena ración de años...

Los demonios internos y dudas de Leonardo, el espíritu independiente y el carácter indómito de Rafael, el cerebro y serenidad de Donatello, y la vitalidad y buén humor de Michelangelo, junto al pilar donde se asienta la madurez que sustenta al grupo con sus particulares charlas envueltas en música trascendental e incienso con alcurnia: el maestro Splinter...

Ojos con pequeñas punzadas de dolor que conforman la antesala a lagrimones de nostalgia me abordaron súbitamente en determinadas escenas, al recordar lo que suponían aquellas sensaciones en su tiempo. El tiempo en el que un nutrido montón de villanos eran la esperanza de una refrescante carga vital de emoción y adrenalina en forma de golpes... ¡Snif!

Cowabunga!!!

Para concluir un consejo a los padres: dejen de lado por un día el jodido fútbol, pasen de la mandíbula grotesca del Alonso de los huevos, consigan arrancar a su hijo de las garras de los pandilleros de confianza con los que ande y llévelo a ver a las tortugas ninja al cine...

Quizá con un poco de suerte consiga calarle de tal forma que conforme el primer paso para que empiecen a gustarle las cosas bien hechas... si después le pide que consiga las primeras películas de imagen real, puede ser una buena terapia para que no acabe convirtiéndose en un gilipollas crónico...

Aunque tampoco prometo nada... pero tenga por seguro que será un millón de veces dinero mejor gastado que la mierda por ordenador que les venden ahora y los putos Shrek de los cojones ...

¡Ah! y no se preocupe, no dicen “de puta madre” en ningún momento... Desgraciadamente los tiempos, como aquel hotel convertido en cine, ahora fríamente trasformado macro gimnasio de la gama “Fitness First”, van a peor....


by Metalchuan


03/04/2007 03:50 elrincondelmito #. OPINIÓN

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