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Confesiones desde el infierno o de cómo un Sonyer engrosó las filas del mal americano...

20071130023131-xbox360.jpg"Supongo que te sonará el tono de este discurso; Se que no merezco recurrir a ti para desahogar ni un ápice de culpabilidad porque mis actos hablan por si solos. Quizá consideres que este relato solo sirve como prueba fidedigna de que jamás podré ganarme de nuevo tu confianza, pero aún si no consigo convencerte mínimamente de mis motivaciones, egoístamente, la parte de mi que aún se mantiene pura encontrará un pequeño bálsamo en forma de desahogo para poder sobrellevar el doloroso proceso de reconversión... o al menos, eso espero..."

by Metalchuan

Lo recuerdas tu también ¿verdad? no tengo la menor duda. Nuestras decisiones siempre han sido secundadas por la suerte en cada batalla librada. Muchas fueron las dudas en un principio, pero cuando sopesábamos en que bando unirnos acabábamos por tener razones para secundar nuestra elección como la más acertada pudiendo batallar sin miedo al enemigo, sin temblar frente a sus acometidas, nuevas armas o ante sus fatuas amenazas de superar con creces nuestro arsenal...

Siempre nos mantuvimos fieles a nuestro ejercito y la más cruenta guerra la ganamos tras años de lucha encarnizada. Tras innumerables noches en vela en las que esperábamos impacientes los resultados en la prensa que confirmaran que los nuestros lo hacían mejor y que su éxito promovía mejoras continuas para sus fieles, conseguimos relegar a nuestro negro (literalmente) rival a un puesto humillante de colaborador para otras potencias en auge, consiguiendo que tras estrepitosos intentos de superar nuestra inquebrantable fortaleza, diese con sus huesos en una dolorosa rendición insalvable...

El enemigo se confinó pues, en puestos humillantes de chico de los recados de aquellos que rápidamente iban a suponer la revolución en el sector en que más nos movemos... Poderosas compañías dispuestas a dinamitar los cimientos de lo anteriormente establecido durante años...

Y es ahí donde seguramente menos desees ahondar, pero pese a que al hablar sobre ello pretendas disfrazar con el velo de la demagogia nuestra decisión, el hecho de desertar hacia una de las grandes por las facilidades que ofrecían en aquel momento no deja de ser una traición frontal hacia aquellos a quienes apoyamos en los momentos más duros de nuestra juventud...

Quizá sea cierto que en ese momento la balanza era tan descomunalmente desfavorable, que el hecho de migrar hacia campos mas fértiles era una necesidad básica de supervivencia, que nuestro bando era lamentablemente frágil y que pese al cambio y a que la rivalidad entre ellos era evidente, ambos eran hermanos de una misma tierra, de unos mismos ideales y compartían una esencia y un espíritu de actuación surgido de la sabiduría profunda de una cultura milenaria. Quizá por eso no lo notamos hermano, pero así fue. Nuestra visión de hacer las cosas de mantuvo en esencia y se potenció exponencialmente en calidad y cantidad...fueron tiempos felices donde nuestra prosperidad pareció no encontrar obstáculos... pero indudablemente, ahí germinó la semilla de la traición en nuestros corazones...

Muchos años después, llegaron renovados arsenales y dotaciones arropadas por un sin fin de efectivos, pletóricos de energía y hambrientos de batalla, junto a una nueva estética esta vez ennegrecida como vaticinio del destino que nos esperaba al adoptar el color que nos traía duros recuerdos de anteriores batallas......Y nos hizo falta apretar los puños, porque los tiempos de paz llegaban tristemente a su fin: Desde tierras extranjeras se acercaba un contingente desconocido de guerreros capitaneados por un veterano y experimentado estratega que siempre se había movido en terreno bélico, pero sin pretender jamás reclamar un sector que ya creíamos dominar a placer, cuidándonos de no irritarle para no sufrir su intratable furia en forma de represalia...

Pero el ansia insaciable de su codicia le cegó lo suficiente cometer la locura de arremeter en un alocado ataque kamikaze que se estrelló brutalmente contra nuestras defensas y que no tardamos en sofocar no sin considerables perdidas...

La amenaza inicial había pasado pero el objetivo estaba cumplido: El toque de atención dado había cubierto de sombras el apacible día a día de la comunidad y los pilares en los que se asentaba nuestra tranquilidad habían sufrido un potente temblor que nos hizo apretar los dientes con fuerza hasta que cesaron sus vaivenes...

Pero el mal es difícil de sofocar y no tardó en aprovechar el conocimiento adquirido en su lucha contra nuestros ejércitos para su propio beneficio: como un animal que se adapta maquiavélicamente para sobrevivir se adelantó a una nueva defensa, sobornó a muchos de nuestros mejores generales y estrategas al tiempo que potenciaba a los suyos, ofreció innumerables ventajas a quienes se alistaran en sus filas y mantuvo una estabilidad en valores tradicionales que en nuestro bando pretendían imponer paulatinamente su abandono...

Supongo que es inútil subrayar cuanto me costo tomar tamaña decisión tras tanto tiempo defendiendo nuestra “verdad” como la única y verdadera, pero supongo que si has leído hasta aquí en cierto modo –quiero pensar- aún te importa lo que pueda decirte... y te juro que así fué, aunque el empujón final lo dí por culpa de cierto individuo del otro bando con el que mantenía contactos de cordialidad bélica, en un principio para saber más del enemigo y por otra parte como medio difusor en sus filas de nuestra propaganda de superioridad indiscutible, a fin de calar con el temor los huesos de sus soldados y fieles...

Se que nunca compartiste la decisión de mantener esos contactos y que me advertiste del intelecto sibilino de nuestros enemigos, pero cuando portaba en mi espalda a uno de sus vástagos con los que reafirmaba mi lugar en el bando enemigo, ya era demasiado tarde para dar marcha atrás...

En la anterior ocasión la suerte de la batalla estaba clara, esta acaba de empezar así que es muy posible que nuestros caminos se vuelvan a encontrar y realmente me asustan las circunstancias ya que en esta ocasión el convencimiento en mis actos no es pleno y pese a que mi egoísta sentido de la supervivencia me ha hecho unirme al bando inicialmente mas fuerte, los sentimientos que mantengo por vosotros aún permanecen en mi fuero interno pese a las potentes técnicas de lavado cerebral a las que me sometieron para acceder a su bando...

Es por esto que si al final de la guerra me toca pagar mi insolencia, cumpliré con gusto mi condena al tiempo que mis heridas internas sanarán en forma de redención por mis pecados con el fuego del infierno destinado a los traidores...
Si no es así y mi decisión ha sido como de costumbre la buena, cuenta conmigo para conseguirte un trato de favor si decides desertar más adelante...

Al fin y al cabo... aquí tampoco se esta del todo mal...

Adiós amigo, y buena suerte... las tenientes de la foto dicen que me llaman a filas o algo de que quieren guerra... no las he entendido bien...y ya no siento las piernas...

Metalchuan
30/11/2007 02:31 elrincondelmito #. OPINIÓN

Comentarios » Ir a formulario

Autor: lizzardking

si llega ese momento... que nos quiten lo bailao

Fecha: 30/11/2007 14:14.


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